Satya Nadella ha confirmado abiertamente que Windows es el espacio clave para vender suscripciones a sus principales servicios, incluyendo Microsoft 365 y Game Pass.
Parece que Windows ya no es, al menos no del todo, la motivación principal que impulsa la visión de Microsoft en el mundo del software, y que el gigante de Redmond lo está concibiendo cada vez más como el "vehículo" que le permite vender suscripciones a los servicios más importantes de la compañía, es decir, es ese marco sobre el que se asientan todos esos servicios.
Durante los últimos años se produjo un importante cambio de modelo en el sistema de negocio de Microsoft asociado a Windows. Dicho sistema operativo pasó de ser un producto a ser un servicio. El peso del modelo de servicio también ha aumentado sobre el del modelo de producto, y Microsoft está convencida de que el valor de Windows ya no se limita a su posición como sistema operativo dominante, sino que está vinculado a esa idea de motor para impulsar las ventas de sus servicios y suscripciones.
Que Microsoft haya ofrecido Windows 10 y Windows 11 como actualizaciones gratuitas dice mucho en este sentido. A la compañía de Redmond no le importa regalar a los usuarios de versiones anteriores de Windows su sistema operativo porque al final, lo que más le interesa, es que el usuario esté actualizado a la última versión y que pueda contratar algunos de sus servicios. Tras la llegada de Windows 10 surgieron rumores de que Microsoft podría convertir su sistema operativo en un servicio bajo suscripción, pero es muy poco probable que esto ocurra, ya que la compañía perdería ese "vehículo de venta" de suscripciones a otros servicios.
