El lanzamiento de Windows 11 ha generado opiniones enfrentadas, pero viendo los datos de instalaciones que han aparecido en varios estudios, y las cuotas de mercado que estos muestran, es posible sacar en claro que dicho sistema operativo ha tenido una aceptación menor que Windows 10, y que su ritmo de instalación está siendo mucho más lento que el del anterior sistema operativo de Microsoft.
Windows 11 ha sido polémico, sobre todo, porque tiene unos requisitos demasiado altos frente a Windows 10. Ese ha sido el factor decisivo a la hora de que muchos usuarios no hayan actualizado todavía a dicho sistema operativo, y ha afectado también a empresas que tienen flotas de PCs de un tamaño considerable, ya que no todos tienen la misma antigüedad y por tanto no todos pueden actualizar a Windows 11.
La propia Microsoft ha tenido que hacer frente a ese problema con sus ordenadores, como ha reconocido recientemente la compañía. En total, 190.000 PCs que utiliza Microsoft fueron validados para realizar la instalación de Windows 11, ya que cumpílan con los requisitos, pero una parte del total de sus equipos no cumplían con los requisitos de Windows 11, y por ello se quedaron en Windows 10.
Que Microsoft haya preferido mantener esos equipos que no cumplen los requisitos en Windows 10 creo que dice mucho, tanto que parece una recomendación de que si no cumplimos con esos requisitos deberíamos quedarnos también con Windows 10. En total, y según los datos de Microsoft, el 99% de sus equipos que cumplieron con los requisitos de Windows 11 actualizaron sin problemas. El 1% restante presentó problemas atribuibles a aplicaciones incompatibles. Los equipos que se mantuvieron en Windows 10 seguirán utilizando ese sistema operativo hasta que sean sustituidos por otros más nuevos.
