El cambio de nombre de Facebook no era solo un lavado de imagen, era también un cambio de dirección por parte de la empresa, que pasaba a invertir grandes cantidades de dinero en la creación del Metaverso, un "mundo virtual" donde los usuarios podrían interactuar entre ellos como si se tratase de una enorme red social diseñada como una "segunda vida virtual".
El concepto de Metaverso es muy ambicioso no solo porque crearía esa segunda vida virtual que ya se ha visto en algunas obras de ficción, sino también porque sería un mundo enorme donde los bienes virtuales se convertirían en una enorme fuente de ingresos, tanto para las empresas como para la propia Meta. Según un portavoz de Meta, la compañía planea llevarse una "mordida" del 47,5% de todas las transacciones que se realicen en su plataforma, y ese porcentaje incluye una cuota del 30% en todas las ventas que se realicen a través de la Meta Quest Store.
Me pregunto qué dirán aquellos que pensaban que la comisión del 30% que cobra Steam es abusiva, o los que creen que el 15% que cobra Apple a los pequeños desarrolladores sigue siendo demasiado alta. Al final, el Metaverso no va a ser otra cosa más que un escenario virtual diseñado para que todo gire alrededor de las microtransacciones y de la publicidad, o lo que es lo mismo, alrededor del dinero.
Que el usuario será "el producto" en el Metaverso es algo que muchos también dan ya por sentado, y tienen razones para ello, puesto que ya ha ocurrido con Facebook. Muchas empresas creen que el Metaverso, y los NFTs, van a ser las dos próximas "gallinas de los huevos de oro" del sector tecnológico. Con los NFTs ya ha explotado la burbuja, aunque con el Metaverso creo que la cosa podría acabar funcionando al final.