La burbuja de los NFTs sigue explotando, para desgracia de aquellos que confiaron en un concepto que resultaba "cuestionable" desde sus inicios, por no ser demasiado duro en mi valoración. El primer tuit que escribió el fundador de Twitter, Jack Dorsey, se vendió en forma de NFT a Sina Estavi, un emprendedor del mundo de las criptomonedas, quien pagó por él 2,9 millones de dólares.
Este emprendedor, lo vio como una buena inversión, ya que consideró que se iba a revalorizar muy rápido, tan rápido que intentó venderlo, apenas un año después, en una subasta con un precio de venta directo de 48 millones de dólares. Que quieras vender algo que te costó 2,9 millones de dólares por 48 millones de dólares solo un año después ya dice mucho de ti. La culminación de su idea vino cuando dijo que destinaría la mitad de lo recaudado a caridad, y que esperaba superar los 25 millones de dólares en la subasta.
Al final, Estavi se llevó una dura dosis de realidad cuando vio que la oferta más alta fue de apenas 280 dólares. No aceptó esa oferta, y de momento prefiere conservar su NFT del primer tuit de Jack Dorsey. Hay tantos problemas en lo que intentó hacer Estavi, y se ven tan claramente, que no hace falta describirlos. Prácticamente compró un NFT por especular con él e intentar venderlo poco después a un precio ridículamente alto, y al final se llevó un enorme chasco.
Según Estavi, si recibe una buena oferta por este NFT podría considerar venderlo, aunque también dijo que puede que nunca lo venda. No sé quién podría estar dispuesto a pagar 48 millones de dólares por eso, la verdad, y tampoco entiendo que se haya podido formar esa enorme burbuja de especulación alrededor de este tipo de "bienes digitales".