Apple es una de las empresas más poderosas del mundo, no cabe duda, pero a veces encontramos actitudes un tanto contradictorias por su parte. No en vano Apple tiene unas finanzas sumamente saneadas. Por un lado, tenemos una tecnología extraordinaria de la mano de sus chips Apple Silicon y productos excepcionales como el MacBook Air, con una relación calidad precio de lo mejor que ha tenido Apple, o el Reciente Mac Studio, caro pero único en su categoría. Y por otro lado tenemos dispositivos como el iPhone SE de tercera generación.

Es un teléfono que parece el día de la marmota en versión smartphone. Apple lleva tres generaciones de iPhone SE "recauchutando" diseños obsoletos. Primero fue el Iphone 5 en el primer Iphone SE, y después fue el iPhone 8 en los SE de segunda y tercera generación. La fórmula es perfecta: uso todos los componentes de un teléfono de hace años y le meto el SoC más reciente, tuneado para la ocasión. Y lo vendo a un precio que, en el caso del iPhone SE de tercera generación, es de 579 euros para el modelo de 128 GB. El de 64 GB es de 529 euros, pero 64 GB es una opción muy escasa. Si vamos a 256 GB damos el salto estratosférico a 699 euros, que es un precio desorbitado para un iPhone 8 con SoC A15.

Se puede pensar que es un teléfono "barato", pero la realidad es que estamos pagando por una cámara de hace varios años, por una pantalla HD y por 4 GB de memoria, además de por un diseño solo apto para amantes de lo vintage. La memoria, por suerte, ya no son los 3 GB de otros iPhone SE
No dudamos de que es el iPhone más asequible de la familia, pero estamos pagando precio de 2022 por un producto que se presentó en 2017. El SoC puede ser el A15, pero es un poco como meter un motor de Ferrari en un Seat 600.
Si Apple es la prioridad y el presupuesto es limitado, el iPhone SE de tercera generación puede ser una solución, pero mejor si exploramos otras opciones con una funcionalidad más alineada con el tiempo en el que estamos.