La GPU Radeon RDNA 2 que ha utilizado Samsung en su SoC Exynos 2200, un chip que utilizan los Galaxy S22, Galaxy S22+ y Galaxy S22 Ultra comercializados en muchos países del mundo, incluida España, no ha estado a la altura, de hecho las últimas pruebas de rendimiento a las que ha sido sometido confirman que es toda una decepción, y que Samsung tiene mucho que aprender de esto.
Una ronda de pruebas reales de dicha GPU en juegos frente al SoC Snapdragon 8 Gen1, que utiliza una GPU Adreno 730, confirma que la primera pierde por hasta un 75% en juegos. Por ejemplo, en Genshin Impact, durante una prueba de juego de 14 minutos, la GPU RDNA2 era capaz de mantener medias estables de 30 FPS, pero en algunos momentos el rendimiento caía a 20 o incluso a 13 FPS. La Adreno 730, por contra, lograba medias de 52,9 FPS.
Esos datos confirman que hay una diferencia de rendimiento brutal entre ambas GPUs, y que la implementación de la arquitectura RDNA2 en un SoC para smartphones no ha sido para nada acertada. Parece que parte de este problema se podría resolver con mejoras a nivel de drivers y de firmware, pero la diferencia entre ambas es tan grande que me hace dudar si realmente eso será suficiente para arreglar el problemón que tiene Samsung en ese sentido.
La GPU Xclipse 920, que es la que utiliza RDNA2, también pierde en eficiencia, y ofrece un rendimiento inferior a la GPU Adreno 730 en todas las pruebas de rendimiento en las que ha sido utilizada. La versión de los Galaxy S22 con SoC Snapdragon 8 Gen1 tiene ahora mejor pinta que nunca, aunque por desgracia no podremos comprarlos en Europa.