Bungie ha lanzado Destiny 2: La Reina Bruja, una ampliación de contenido muy esperada por los fans del conocido juego "shoot and loot" que llegó en 2017, y que se ha mantenido bajo el modelo de juego como servicio, especialmente tras pasar a un modelo híbrido que combina una base gratuita con algunas expansiones de pago.
NJ Tech ha analizado esta nueva expansión centrándose en el rendimiento, y ha probado más de 30 tarjetas gráficas de diferentes generaciones, incluyendo tanto modelos de gama alta como otros de gama media y de gama baja. Esto nos servirá como referencia para hacernos una idea aproximada del rendimiento que podemos esperar en nuestro equipo, si tenemos una configuración similar.
El equipo de pruebas que ha utilizado está formado por un Intel Core i9-11900K y 32 GB de memoria DDR4 CL14 a 3.200 MHz. Es un procesador potente, equipado con 8 núcleos y 16 hilos.
En la primera parte del vídeo muestra aspectos gráficos y hace una comparativa del ajuste con calidad mínima y el ajuste con calidad máxima. En la segunda parte del vídeo, están las pruebas de rendimiento. En 1080p, incluso una GTX 1060 puede moverlo con medias de 63 FPS, aunque no son estables. Para conseguir medias totalmente estables de 60 FPS, necesitamos una GTX 1070 o una GTX 1660.
En 1440p, con calidad máxima, solo la RTX 3050 logra medias de 60 FPS dentro del último tramo de GPUs, pero no son estables porque registra caídas a 41 FPS. A esa resolución, los picos mínimos en la gama media son muy marcados, lo que indica una mala optimización por parte de Bungie, ya que ni siquiera una RTX 3060 logra mínimos de 60 FPS. A partir de una GTX 1080 Ti tenemos ese nivel.
Al subir la resolución a 4K, solo la RTX 3080 logra mínimos estables de más de 60 FPS, aunque Destiny 2: La Reina Bruja se puede jugar bien en modelos inferiores, como la RTX 2080, a esa resolución. El escalado de núcleos e hilos está al final. Solo a partir de cuatro núcleos tenemos un funcionamiento óptimo.