Aunque Windows 11 está en fase de despliegue masivo, este sistema operativo todavía sigue dando algunos errores y problemas que no animan a actualizar si contamos con ciertos componentes, y ya es casualidad, o mala suerte, que casi todos los fallos graves de rendimiento se hayan producido con chips AMD, y que los procesadores Intel no hayan registrado hasta el momento ningún problema, ni siquiera Alder Lake-S, que introdujo cambios importantes de arquitectura.
En esta ocasión, Windows 11 está dando problemas de rendimiento en algunos equipos basados en procesadores AMD Ryzen de segunda generación o superior que utilizan fTPM, una función que permite suplir la ausencia de un chip TPM 2.0, un requisito este último que es imprescindible para poder instalar Windows 11 con todas las garantías, y con la seguridad de que, al cumplir sus requisitos, siempre tendremos soporte oficial.
Esa función da problemas que se reflejan en una pérdida de rendimiento que afecta tanto a la CPU como a la GPU, y que ocasiona también problemas de stuttering y de sonido entrecortado cuando reproducimos vídeo. También se producen esos fallos cuando se ejecutan videojuegos, aunque no parece afectar por igual a todos los usuarios de procesadores AMD, y de momento no se han reportado muchos casos. Esto es bueno, porque podría tratarse de un problema menor, pero es malo porque esto podría influir en la velocidad con la que Microsoft buscará una solución.
De momento, solo hay dos posibles soluciones, desactivar fTPM en la BIOS o volver a Windows 10. Hasta el momento, Windows 11 suma varios problemas importantes relacionados con procesadores AMD que han sido, en su mayoría, resueltos, pero el hecho de que sigan surgiendo más problemas no hace más que dar motivos a los usuarios de esas CPUs para seguir un poco más en Windows 10.
