Benchmark ha compartido una prueba de rendimiento en diez juegos configurados en resolución 8K, donde pone a prueba una configuración tope de gama basada en la potente RTX 3090 y el procesador Intel Core i9-12900K. A esa resolución, el impacto del procesador es muy pequeño, pero es importante contar con el nivel recomendado para evitar problemas de rendimiento.
En Red Dead Redemption 2 ha utilizado una configuración de calidad muy alta, pero se ha recurrido al DLSS en modo ultra rendimiento, así que no es 8K nativo. El rendimiento medio es bueno, con unos 54 FPS. Resident Evil Village también recurre al sombreador de tasa variable en modo priorizar rendimiento, y se mantiene por encima de los 40 FPS.
Far Cry 6 utiliza el FSR en modo rendimiento, y a pesar de todo se mantiene en la franja de los 49-55 FPS, pero con problemas de stuttering. Hitman 3 también se ha configurado en calidad ultra con el sombreador de tasa variable en modo rendimiento, y registra medias de 30 FPS.
Control, sin DLSS, no funciona con fluidez, ya que logra medias de 22 FPS. The Witcher 3 sí funciona en 8K nativo con medias bastante estables de 30 FPS. Shadow of the Tomb Raider es jugable a más de 30 FPS, pero solo gracias al DLSS. Days Gone también se mueve a más de 30 FPS, pero con 8K nativo y una mezcla de ajustes en alto y medio. Cyberpunk 2077 es jugable a 30 FPS con el DLSS en modo ultra rendimiento, y sin trazado de rayos.
El 8K empieza a ser viable en algunos juegos sin tener que recurrir a trucos como el reescalado o los sombreadores de tasa variable, pero todavía estamos a un par de generaciones de poder "dominarlo" de verdad.