Este noviembre llegaron al mercado los procesadores Intel Core de duodécima generación conocidos como Alder Lake y, hasta la fecha, para acompañarlos hay que recurrir a placas base con el chipset Intel Z690 que no han resultado nada económicas y es que si bien al ser de gama alta ya se esperaba un precio elevado, esta vez han batido récords.
Es difícil poner una media de precio pero las placas más económicas rondan los 200€ mientras que los 300€ son precios normales para las placas destinadas al público entusiasta y encontramos modelos de todos los fabricantes por encima de los 400 y 500€.
En TechPowerUp han querido investigar el motivo de ese elevado precio y la verdad es que no encuentran un único motivo que justifique ese elevado precio pero sí nos cuentan algunos detalles:
El chipset Z690 justamente es el componente que menos sube y es que si bien es el componente más caro de la placa costando unos 51$, la verdad es que es apenas un dólar más caro que el Intel Z590 por lo que la subida de precios no se le puede atribuir al mismo.
El coste del PCB de las placas base ha aumentado ligeramente y más en las versiones para memoria DDR5 que supone una mayor complejidad en el diseño de las pistas y todo a pesar de no contar con el controlador de voltaje de los módulos que ahora está en las propias memorias y también está causando estragos en la disponibilidad de los kits de DDR5.

El nuevo socket LGA-17xx aparentemente sería uno de los que más han subido y es que según las fuentes consultadas por TPU costaría cuatro veces más que el socket LGA-12xx, sin embargo a precio de pocas unidades estamos hablando de pasar de unos 5 dólares a unos 20$ y sin duda los ensambladores compran al por mayor. Estiman que el socket en sí es el segundo componente más caro de la placa detrás del chipset y por lo tanto contribuye en hacer subir el precio del producto final, pero termina siendo una suma de muchos componentes que suben.
El sistema de regulación de alimentación también ha sufrido cambios y es que Intel ha pasado del diseño IMVP8 a IMVP9.1 lo que significa cambiar los DrMOS (Driver MosFet) por SPS (Smart Power Stage) y por lo tanto doblar el precio de cada fase de alimentación de estas placas y en algunos casos la cantidad respecto a placas Z590 ha aumentado, así que ya tenemos otro componente que suma en la subida de costes de las placas.
El salto al PCI Express 5.0 también tiene su precio puesto que las conexiones PCIe resultan un 10-20% más caros, sin embargo hay otros aspectos de dicha conectividad que lo encarecen como son los PCIe redrivers. Por otro lado hay un componente que sí puede encarecer las placas con más de un slot PCI Express 5.0 que son los retimers sobre los cuales TPU no ha encontrado precio. Sí mencionan que una unidad para PCIe 4.0 cuesta unos 45 dólares y que debe costar a los fabricantes unos 20-30$ por lo que los retimers PCIe 5.0 serían más caros sin saber la cifra. Aún así como hemos dicho eso es exclusivo para placas con más de un slot PCIe 5.0 y eso no ocurre en la mayoría de placas Z690.
Concluyen su análisis de la situación en que es cierto que los componentes usados para las mismas son más caros, pero no lo suficiente como para que las placas tengan esos precios tan elevados, por lo que se intuye que detrás tenemos los mismos problemas que hay en el resto del sector tecnológico: la escasez de materias primas y los retrasos en la entrega de los componentes esenciales para cualquier circuito impreso, por lo que debemos deducir que esto no será exclusivo de esta serie de placas base en concreto sino un síntoma de un inicio de escalada de precios, también, en placas base.