Blizzard ha lanzado la actualización 2.3 para Diablo II Resurrected, un parche importante que añade la posibilidad de escalar la dificultad para el modo de un jugador. Esto ya se podía hacer con el comando /players, que eleva la dificultad en función del número de jugadores que introduzcamos. Es una mecánica clásica del juego original, que elevaba la dificultad en función del número de jugadores presentes en una partida.
También se han introducido otros cambios que mejoran la gestión y el uso de las habilidades de los personajes, como el "lanzamiento rápido", aunque el cambio más importante lo tenemos en la introducción del soporte de DLSS, una tecnología de reconstrucción y reescalado inteligente de la imagen que mejora el rendimiento.
Para poder activar el DLSS, necesitamos una tarjeta gráfica compatible, ya que solo funciona con modelos que cuenten con núcleos tensor. Esto significa que a partir de una RTX 2060 podemos activarla sin problemas, pero que no funcionará en modelos de generaciones anteriores, y tampoco en las GTX 16, que a pesar de estar basadas en Turing carecen de núcleos tensor.
El DLSS se ha implementado en su versión más completa, y permite elegir entre distintos modos de calidad que ajustan la resolución base de una manera distinta. El modo calidad es el que mejor calidad gráfica consigue, el modo equilibrado busca un balance perfecto entre calidad y rendimiento, y el modo rendimiento prioriza el desempeño.
Aunque Diablo II Resurrected parece un juego sencillo, la verdad es que para poder jugarlo en calidad máxima y mantener una buena tasa de fotogramas por segundo necesitamos una tarjeta gráfica bastante potente. En 1080p, con calidad máxima, una GTX 1060 de 6 GB logra medias de 60 FPS, pero para jugar en 1440p con calidad máxima a más de 60 FPS estables necesitamos una RTX 2060. Con el DLSS, esta última debería ser capaz de ofrecer una buena fluidez incluso en 4K.
