La escasez de tarjetas gráficas, y los precios inflados que tienen todos los modelos tanto de la generación actual como de otras anteriores, ha llevado a la firma NZXT a tomar una decisión curiosa, vender ordenadores sin tarjeta gráfica dedicada. No es una mala idea, de hecho otros grandes han llevado a cabo movimientos similares para mantenerse en el mercado, pero no deja de ser curioso.
NZXT ha lanzado el Foundation PC H510 Edition, un equipo que viene con una APU Ryzen 5 5600G, que incluye una gráfica integrada, y viene con 16 GB de memoria DDR4 a 3.200 MHz, un SSD de 500 GB, una placa base B550 y tiene un sistema de refrigeración por aire de Deepcool, además de una fuente de 650 vatios, más que de sobra para esa configuración y para añadir una gráfica dedicada. La caja utilizada es una H510.
TechSpot ha compartido datos de rendimiento con los que muestran el desempeño que es capaz de alcanzar este equipo, gracias a esa APU Ryzen 5 5600G, en algunos juegos actuales, y no están tan mal como cabría pensar. Doom Eternal por ejemplo consigue medias de 40 FPS estables en 1080p con todo en bajo, y es posible jugar a otros títulos en 1080p y calidad baja manteniendo 30 FPS estables (AC: Valhalla, Watch Dogs Legion y Shadow of the Tomb Raider, entre otros).
No es la primera configuración de "PC Gaming" premontado que se ve obligado a recurrir a una GPU integrada, pero resulta curioso por venir de una compañía como NZXT.
Hasta que la situación se empiece a normalizar, puede ser una buena idea recurrir a soluciones gráficas integradas si no somos muy exigentes con el rendimiento, o si no vamos a utilizar títulos recientes que sean bastante exigentes.
