Windows 11 tiene unos requisitos más altos de lo que nos habíamos podido imaginar, y es que representa un salto muy grande en ese sentido frente a Windows 10. Hay algunos requisitos que se pueden cumplir sin esfuerzo, como tener 4 GB de memoria RAM, un procesador de doble núcleo o contar con una gráfica DirectX 12, ya que las principales soluciones gráficas integradas ya ofrecen soporte de dicha API.
Sin embargo, el problema viene cuando entramos en detalles, y vemos que es necesario contar con un procesador Intel Core de octava generación, o Core Extreme serie 7000. En el caso de AMD debemos tener un procesador Ryzen de segunda generación o superior. Esto deja fuera a una gran cantidad de usuarios, y encima es necesario disponer de un chip TPM 2.0.
Microsoft es consciente del malestar que esto ha generado, y ha confirmado que podremos instalar Windows 11 en equipos que no cumplan con todos los requisitos exigidos por dicho sistema operativo, aunque ha repetido en muchas ocasiones que no recomienda hacerlo, ya que podríamos tener problemas de estabilidad y experimentar errores diversos.
Es muy curioso ver que, a pesar de todo, la propia Microsoft ha publicado un artículo donde nos explica todo lo que tenemos que hacer para poder instalar Windows 11 en un equipo que no cumple con los requisitos mínimos. Es necesario introducir un nuevo valor en el registro del sistema siguiendo lo que vemos en la imagen.
Cacharrear con el registro del sistema es un tema bastante serio, ya que si nos equivocamos en cualquier cosa podríamos acabar teniendo problemas graves. Si vamos a instalar Windows 11 en un equipo que no cumple los requisitos, lo ideal es hacerlo con una instalación limpia, pero yo personalmente me quedaría durante un tiempo en Windows 10, sobre todo tras ver los problemas que está dando dicho sistema operativo, incluso en equipos que cumplen los requisitos.
