Uno de los problemas más importantes que sufre el usuario que compra un smartphone es el de la obsolescencia programada. Puedes comprar un terminal de gama media muy potente por menos de 200 euros, y éste ofrecerá un buen rendimiento durante varios años, pero su soporte a nivel de software finalizará antes de que empieces a notar que realmente tienes que cambiarlo.
Esto se debe a que muchos fabricantes no ofrecen más de uno o dos años de actualizaciones de sistema operativo en la gama media económica, y un máximo de dos años de actualizaciones de seguridad. Con ese panorama, un smartphone envejece a la fuerza, aunque sigua siendo muy potente. Apple es una compañía que ha ido a contracorriente, ya que sus iPhone reciben entre 5 y 6 años de actualizaciones.
Alemania no está contenta con la situación, y según una nueva información el gobierno federal está presionando a la Unión Europea para que exija a los fabricantes que ofrezcan un soporte mínimo de 7 años, aunque limitado a actualizaciones de seguridad. Esto sería complicado, ya que ofrecer siete años de actualizaciones de seguridad manteniendo un sistema operativo antiguo sería problemático.
Siguiendo el ejemplo anterior, ese smartphone de gama media económica que solo ha recibido una actualización de Android tendría que recibir, si se produce el cambio que propone Alemania, seis años de actualizaciones de seguridad sin que se renueve la versión de Android que utiliza. Para cuando finalice este soporte, Google ya habrá lanzado seis versiones de Android nuevas.

La intención es buena. Contar con siete años de actualizaciones reduciría la obsolescencia programada, y haría que muchos usuarios estirasen un poco más la vida útil de sus smartphones, pero no sería positivo para las empresas. De momento no hay nada en firme, así que este proyecto podría quedar en nada.