Si me preguntas qué pienso de la subida de precios que llevó a cabo Sony con la llegada de PS5, te diré que me parece un verdadero disparate. Es mi opinión personal, cada uno tendrá la suya, pero desde luego pagar hasta 80 euros por un juego es, se mire como se mire, algo desproporcionado, y más en una época en la que las consolas ya no son algo "minoritario" y relativamente difícil de rentabilizar.
Para justificar esa subida de precios, Sony dijo que era necesario porque con la llegada de la nueva generación, se habían incrementado los costes de desarrollo. PS3 y Xbox 360 tenían un hardware mucho más complejo y alejado del PC que complicaba sobremanera el desarrollo de juegos, y estos no tocaron techo en un nivel de precio tan alto, así que deberían de ir "a otro perro con ese hueso". PS5 tiene, como Xbox Series X, un hardware conocido y mucho más fácil de explotar que cuenta, de hecho, con equivalentes casi directos en PC.
No contenta con esa subida de precios, Sony ha decidido limitar la posibilidad de actualizar, de forma gratuita, ciertas versiones de juegos de PS4 a PS5. Uno de los primeros juegos triple A que se verán afectado será Horizon Forbidden West. Si compramos la versión estándar de PS4, no podremos actualizar a la versión de PS5. Solo podremos hacerlo si compramos la Edición Digital Deluxe que, evidentemente, es más cara.
Sony se está alejando cada vez más de la estrategia de Microsoft, que permite a los jugadores disfrutar automáticamente de los juegos de Xbox One en Xbox Series S-Series X sin tener que pagar un extra, y sin problemas ni restricciones. Eso no está sentando nada bien a los jugadores, que ven en ello un intento de sacar al usuario hasta el último céntimo.
