Benchmark ha publicado una comparativa de las más interesantes que hemos visto recientemente, donde ponen a prueba una Radeon RX 580 de 8 GB utilizando unos drivers obsoletos de 2017, y otros actualizados al momento actual.
AMD es conocida por mejorar el rendimiento de sus principales soluciones gráficas con sucesivos lanzamientos de drivers, aunque algunos todavía se empeñan en intentar perpetuar el mito de que, al instalar nuevos controladores, perderemos rendimiento gráfico. No tiene sentido, ya que ocurre precisamente todo lo contario, y esta comparativa no hace más que confirmarlo.
La comparativa se ha llevado a cabo utilizando resolución 1080p, y aunque los resultados varían en función de cada juego en concreto, la tendencia que se aprecia es clara. En Battlefield V, por ejemplo, hay una ganancia de rendimiento notable que hace que la media de FPS se mantenga sin problema por encima de los 70, mientras que con los drivers de 2017 ronda los 66 FPS. La tasa mínima también es más elevada.
Shadow of the Tomb Raider registra una mejora menor, pero apreciable, y lo mismo ocurre en Control. En AC: Valhalla la mejora más importante que marcan los nuevos drivers se encuentra en la tasa de FPS mínima. El único juego que va contracorriente, y que registra una pérdida de rendimiento al utilizar los nuevos controladores, es Metro Exodus. La diferencia no es muy grande, pero resulta apreciable y por ello hay que reconocer que existe.
La Radeon RX 580 de 8 GB ha sido una de las tarjetas gráficas de AMD que mejor ha envejecido, y gracias a su buen soporte y a su generosa cantidad de memoria gráfica tiene todavía mucha vida por delante. Para jugar en 1080p, sigue siendo perfectamente capaz, ya que solo se le atragantan títulos muy concretos, como Cyberpunk 2077.