La división móvil de Samsung no se encuentra en su mejor momento. La caída en ventas que arrastra su terminal estrella, el Galaxy S21, y los malos resultados que acumulan desde el lanzamiento del Galaxy S10 se han convertido en una pesada losa que la compañía surcoreana está intentando eliminar.
Fuentes surcoreanas aseguran que Samsung no está dispuesta a seguir actuando como si no pasara nada, y tampoco a esperar que la situación se resuelva mágicamente con el lanzamiento de un nuevo Galaxy S. El gigante surcoreano ha puesto a trabajar a su "Fuerza de Soporte de Negocios", y que esta realizará un análisis completo de la unidad de negocio móvil de la compañía.
Samsung es un gigante, y ha conseguido unos resultados económicos muy buenos durante el último trimestre, pero su división móvil ha experimentado una caída sostenida tan marcada que se ha hecho necesario entrar a valorar qué está ocurriendo, para así poder identificar el problema y buscar una solución.
Todavía no sabemos qué medidas podría tomar la compañía para mejorar su situación, pero este es un movimiento acertado para evitar males mayores. Solo hay que recordar lo ocurrido, por ejemplo, con LG, un gigante del sector smartphone empezó a experimentar una lenta caída en el sector, y que al final acabó por abandonarlo sin más remedio.
Samsung está a otro nivel en el sector smartphone, y no creemos que vaya a correr la misma suerte, pero desde luego está clarísimo que tienen que hacer algo para evitar la caída continuada en ventas que vienen arrastrando. Una revisión completa de la estrategia con el Galaxy S22 podría ser fundamental, en este sentido, y podría derivar en cambios importantes e inesperados. Se rumoreaba que dicha familia iba a venir con un acabado totalmente en plástico en los modelos estándar y "Plus", pero quizá Samsung decida volver al cristal.
