Los Galaxy S21 llegaron al mercado antes de lo previsto. No quedó claro por qué, pero Samsung no quiso esperar, y presentó su nuevo buque insignia en enero de este año, cuando lo normal para la compañía era que esa presentación tuviese lugar en algún momento del mes de febrero.
No hay una diferencia importante, pero lo relevante es que Samsung decidiese adelantar ese lanzamiento y el contexto en el que lo hizo. Nos encontrábamos con la pandemia de la COVID-19 en pleno auge, y el gigante surcoreano arrastraba una caída notable en ventas. El iPhone 12 había sido presentado unos meses antes, y parece que Samsung no quiso esperar, no quiso dejar a Apple "sola", y decidió apurar un poco el lanzamiento.
Quizá Samsung esperaba que, al adelantarse, iba a conseguir mejorar las ventas del Galaxy S21, y que podría arrebatar algunas ventas al iPhone 12 de Apple, pero la realidad es que el Galaxy S21 se ha vendido por que el Galaxy S20, y mucho peor que el Galaxy S10.
Según los datos de unidades vendidas que nos proporciona PhoneArena, el Galaxy S10 vendió 25,5 millones de unidades, mientras que el Galaxy S20 alcanzó los 17 millones de unidades. El Galaxy S21 ha bajado hasta los 13,5 millones de unidades vendidas, un resultado muy pobre que, comparado con las ventas del Galaxy S10, confirman una caída del 47%.
Parece que hay una pérdida de interés clara alrededor de la serie Galaxy S de Samsung, y que la competencia de gigantes chinos como Xiaomi, realme y Oppo le está haciendo bastante daño al gigante surcoreano. Con estos datos encima de la mesa, es hasta comprensible que Samsung haya decidido pasar este año del Galaxy Note, y que haya preferido centrarse en sus smartphones flexibles.
