
El 14 de septiembre de 2020 se anunció la adquisición de ARM por parte de NVIDIA, lo cual sorprendió a todo el mundo, y no fue del agrado de otros tantos. Ya entonces NVIDIA explicó que la operación podría durar hasta un año y medio, ya que no es como ir a comprar una barra de pan... Ese año y medio nos situaría en marzo de 2022.
Pues bien: estamos en julio de 2021 y NVIDIA sigue esperando que las comisiones reguladoras le den el visto bueno, en concreto la Comisión Europea, que ni tan siquiera se ha pronunciado. Y se sabe que cualquier decisión regulatoria toma como mínimo 6 meses, lo que nos sitúa un escenario, con las vacaciones veraniegas en Europa, que va más allá del verano.
Todo esto puede alargar el proceso mucho más allá del tiempo que se marcó NVIDIA para formalizar la compra, lo que, unido al poco interés de las entidades regulatorias en meterse prisa para beneficiar a empresa alguna, supone un retraso considerable y un futuro incierto para el acuerdo NVIDIA-ARM.
Es posible que NVIDIA opte entonces por una IPO (Initial Public Offering), o lo que es lo mismo, ofrecer al público partes de una empresa privada con el fin de rentabilizar una inversión. Quizá de esta manera puedan obtener beneficios de una compra que, por ahora, sigue sin aprobarse.