Recientemente se descubrió una granja con numerosas consolas PS4 Slim que, supuestamente, estaban siendo utilizadas para minar criptodivisas. La información corrió como la pólvora por Internet, pero resulta que esas consolas no estaban minando criptodivisas, sino que estaban trabajando para conseguir monedas FUT, un tipo de divisa virtual que se utiliza en FIFA 21.
EA ha sido una de las compañías que más interés ha puesto en monetizar sus grandes franquicias de dos maneras distintas, la primera a través del precio de venta de sus juegos, es decir, para conseguir FIFA 21 tienes que comprarlo, y no es que sea barato precisamente. Una vez que has comprado el juego, tienes la posibilidad de conseguir jugadores recurriendo a los micropagos, o dedicándole al juego una cantidad enorme de horas.
Es un negocio tan rentable, que dio forma a esa granja ucraniana con 3.800 consolas PS4 Slim "farmeando" monedas FUT. Creo que esto debería hacernos reflexionar sobre el punto al que hemos llegado con el tema de los micropagos en juegos, especialmente en las franquicias deportivas de EA. Hay un negocio tan enorme alrededor de este tipo de micropagos, y de estas franquicias, que los responsables de dicha granja consideraron rentable comprar 3.800 consolas PS4 Slim, lo que representa una inversión media de más de un millón de euros, acompañarlas de 500 PCs y ponerlas a trabajar noche y día para llevar a cabo ese farmeo.
Al tratarse de un negocio rentable, es evidente que debe haber más granjas de este tipo repartidas por el mundo, solo que no hemos conocido todavía de su existencia. Los micropagos no me parecen mal, siempre que se implementen de una manera razonable, pero ese tipo de implementaciones, las razonables, son una minoría.
