NJ Tech ha publicado otra comparativa de procesadores, centrada, esta vez, en los Intel Core i3-3770K e Intel Core i3-10100F, dos chips de gamas distintas y generaciones diferentes que tienen una configuración muy parecida.
El Intel Core i7-3770K fue un procesador de gama alta que llegó al mercado basado en la arquitectura Ivy Bridge. Estaba fabricado en proceso de 22 nm, contaba con 4 núcleos y 8 hilos a 3,5 GHz-3,9 GHz, modo normal y turbo, y tenía 8 MB de caché L3. Soportaba overclock.
Por contra, el Intel Core i3-10100F es un procesador de gama baja que está basado en la arquitectura Comet Lake-S, está fabricado en proceso de 14 nm++, tiene cuatro núcleos y ocho hilos a 3,6 GHz-4,3 GHz, modo normal y turbo, cuenta con 6 MB de caché L3 y no soporta overclock.
En esta comparativa, el Intel Core i7-3770K se ha utilizado a una frecuencia de 4,4 GHz, pero a pesar de todo el mayor IPC, y la plataforma más avanzada, que utiliza el Core i3-10100F han marcado una enorme diferencia, y lo convierten en un chip más potente que el anterior, tanto en pruebas de rendimiento sintético, como en juegos.
Los resultados pueden variar en función de cada juego utilizado, pero se dejan notar mucho tanto en la tasa media de fotogramas por segundo como en la tasa mínima, lo que significa que los juegos no solo funcionan con una media mayor de FPS en el Core i3-10100F, sino que además tienen unos picos mínimos más estables, lo que hace que la experiencia de juego sea más consistente y agradable.
De media, el Core i3-10100F se mantiene en 142 FPS con una RTX 3080 y en 122 FPS con una RTX 3060, ambos casos en resoluciones 1080p, y nunca baja de los 60 FPS de tasa mínima. Por contra, el Core i7-3770K registra medias de 99 y 91 FPS con las RTX 3080 y RTX 3060, pero tiene mínimos de 56 y de 49 FPS, lo que significa que con él sufriremos tirones.