Siguen llegando pequeños detalles del futuros S.O. de Microsoft, para la ocasión nos explican los cambios que sufrirá el sistema de actualizaciones de Windows 11.
El cambio más importante respecto a Windows 10 es que sólo veremos una gran actualización anual, así deberían minimizar los problemas que se surgen actualmente con un ciclo de actualizaciones cada 6 meses con excesivas prisas y que genera tanta desconfianza en el momento de aplicarlas. También destacan que con Windows 11 las actualizaciones serán mucho más livianas: ocuparán un 40% menos de espacio y serán más eficientes.
Otro aspecto que destacan es que además de tardar menos el propio Windows Update será más transparente con el usuario, indicando así el tiempo estimado para llevar a cabo una actualización pendiente, cosa que nos permitirá decidir si es el momento de aceptar y reiniciar o lo dejamos para otro momento en el que no estemos delante de nuestro equipo mirando la "barra de progreso" con una mezcla de apremio y desesperación.

Mencionan que las primeras pruebas como es el caso de la captura de arriba mostraban 5 minutos y realmente el sistema se ha reiniciado en apenas 1 minuto, por lo que suponen que Microsoft se cura en salud en este aspecto. No se ha comentado si el cálculo de tiempo tiene en cuenta la potencia del equipo o es una estimación más genérica dependiendo únicamente de la complejidad de la misma.
Para los que no están acostumbrados a pisar la sección de Windows Update tampoco tendrán que cambiar los hábitos ya que vemos que este aviso no sólo estará en dicha sección, sino que también nos aparecerá en en menú de inicio en la sección de apagar o reiniciar el equipo, además de en el icono de actualizaciones pendientes de la barra de tareas.

En definitiva un conjunto de mejoras en el sistema de actualizaciones, que si bien es cierto que podrían ser portadas a Windows 10, también es lógico que sean exclusivas del nuevo S.O. y así motivarnos a su migración.