Foxconn ha reforzado las informaciones que hablaban de una escasez de tarjetas gráficas hasta 2022, y apunta concretamente a la misma franja, mediados de dicho año en el mejor de los casos. Que ese sea el peor de los casos significa que podría irse incluso a 2023.
Todo esto trae causa de la escasez de chips (semiconductores) en la que se encuentra el sector tecnológico desde hace ya unos cuantos meses. TSMC no da abasto, no puede fabricar más chips, y los otros grandes tampoco están corriendo mejor suerte. Samsung, por ejemplo, que es otro grande de los semiconductores, tampoco puede cubrir las necesidades de NVIDIA, y esta parece que está teniendo, encima, una baja tasa de éxito por oblea con su arquitectura Ampere por la complejidad de sus GPUs, que tienen un alto número de shaders por cada unidad SM.

Según Foxconn, la escasez de chips no le empezó a afectar hasta el pasado mes de marzo, algo que choca con los problemas que han venido arrastrando otras compañías desde hace ya varios meses. Parece que en esto ha influido mucho que Foxconn tenga como clientes principales a Apple, Google y Microsoft, cuya dependencia de los semiconductores es, salvo en el caso de la primera, menor a la de otras como NVIDIA y AMD.
Foxconn se ha visto obligada a reducir sus envíos en un 10% por la escasez de componentes, y la compañía está convencida de que la situación irá a peor, y que se mantendrá, al menos, hasta la mitad de 2022.
Todavía no está claro qué impacto real acabarán teniendo los problemas de Foxconn, pero es probable que se acabe produciendo una nueva subida de precio de los principales componentes que utilicen semiconductores.