En septiembre de año pasado, NVIDIA confirmaba su interés oficial por ARM Ltd. El acuerdo de 40.000 millones de dólares tambaleó los cimientos de la industria tecnológica: la arquitectura ARM está presente en el 95% de los smartphones en el mundo, y el 95% de los chips diseñados en China. Qualcomm teme que esta adquisición cambie la forma en la que ARM licencia la arquitectura, y así lo creen otros fabricantes como Huawei.
Actualmente, ARM licencia la tecnología a más de 500 compañías para que fabriquen sus propios chips, lo cual abre las puertas a una flexibilidad del mercado enorme y a una capacidad de innovación muy relevante sin dejar de lado la compatibilidad con esta arquitectura y los ecosistemas que se desarrollan sobre ella, como es el caso de Android.
NVIDIA es una empresa estadounidense, y ARM podría entrar dentro de las condiciones de bloqueo tecnológico, lo cual dejaría a China fuera de la ecuación de ARM, por lo que tendría que desarrollar una arquitectura propia o adoptar otra, como RISC-V. Por lo pronto, la operación está en manos de las entidades regulatorias, que tienen que validarla. De momento, se están pidiendo más documentos a SoftBank, propietaria de ARM, NVIDIA y ARM para proseguir con la evaluación.

Así que, por lo pronto, habrá que esperar a que la operación se valide o se invalide. Qualcomm no parece que vaya a facilitar las cosas.