Google ha dado un giro radical a su estrategia respecto a Google Stadia y ha anunciado el cierre de los equipos de desarrolladores que había creado hace menos de 18 meses para convertir a esta plataforma en una referencia en el segmento de los juegos en la nube. Los estudios Stadia Games & Entertainment en Montreal y Los Ángeles han sido "chapados" y se abandona el desarrollo activo de juegos para esta plataforma.

En total unos 150 empleados parece que perderán sus trabajos o serán reubicados, como Jade Raymond, el fichaje estrella de Google para esta plataforma. Sin embargo, no es el fin de Stadia, ya que Google Stadia seguirá su trayectoria comercial a partir de desarrolladores de terceras partes que decidan ofrecer sus juegos en Stadia. Al mismo tiempo, la prioridad será licenciar la tecnología de Stadia a terceros. Los propios publishers y desarrolladores puede que vean interesante ofrecer sus juegos en modalidad cloud como medio de distribución alternativo a la descarga o el soporte físico.
Lo cierto es que el modelo de negocio de Stadia nunca tuvo mucho sentido. La tecnología está bien, pero obligar a los usuarios a comprar otra vez un juego para jugarlo en Stadia era un error. Empresas como Nintendo pueden ser los primeros interesados en usar la tecnología de Stadia para ofrecer juegos cloud, por ejemplo. NVIDIA o Microsoft ofrecen modelos de cloud gaming más flexibles y coherentes, por ejemplo.