Intel necesita que el usuario exigente vuelva a tener la mirada puesta en sus productos y los próximos procesadores Intel Rocket Lake-S es una oportunidad para no seguir cediendo cuota de mercado a AMD que a su vez se ha topado con una importante falta de stock que le impide vender todo lo que desearía.
Los próximos Rocket Lake-S o Intel Core de 11ª generación finalmente integrarán soporte para PCI Express 4.0 además de prometer el incremento de IPC más grande de los últimos años por parte de Intel en un salto de generación.

Rocket Lake-S no ofrecerá más de 8 núcleos y 16 hilos por lo que el terreno al que seducir es el gamer dónde hay más que suficiente con esa cantidad, además de unas posibles frecuencias de trabajo bastante elevadas. La incorporación de una gráfica integrada nueva y relativamente potente también puede resultar atractiva para uso multimedia en sus modelos de gama más baja donde AMD no está sacando sus nuevas APUs, por lo menos en el mercado DIY.
Se rumorea que otra baza que puede poner sobre la mesa Intel está es el precio contenido de sus nuevos procesadores y eso podría estar acompañado por placas más económicas y ahí es dónde entran en juego los modelos basados en el chipset B560 que, según las últimas filtraciones publicadas en VideoCardz, no tendrían su capacidad de overclock de memoria limitado como sí ocurre con las actuales placas B460. También soportarían sin problemas los perfiles XMP de las mismas.
Saldremos de dudas muy pronto ya que durante el CES 2021 de enero serán presentadas y antes se habrán filtrado todos los detalles.