Samsung utilizó por primera vez las pantallas curvadas en ambos lados con el Galaxy S6 Edge, un terminal que se presentó como una versión "premium" del Galaxy S6, y que gracias a esa curvatura en el frontal tenía un aspecto mucho más atractivo.
Desde entonces, las pantallas curvadas se convirtieron en una solución muy popular. Samsung supo ver su éxito, y no dudó en utilizarla en la mayor parte de sus smartphones tope de gama. Antes del Galaxy S6 Edge, la compañía presentó el Galaxy Note Edge, un terminal muy curioso, ya que utilizaba un panel curvado, pero solo por un lateral.
Con el paso del tiempo, el diseño de los smartphones de Samsung ha ido evolucionando. El salto más grande se produjo con la llegada del Galaxy S8, que supuso la utilización de un frontal todo pantalla, manteniendo, además, la curvatura Edge.
Samsung mantuvo su estrategia y siguió apostando con fuerza por las pantallas curvadas hasta la llegada de la serie Galaxy S10, donde se produjo un cambio de tendencia importante. A partir de entonces, la compañía fue limitando cada vez más la utilización de pantallas curvadas, tanto que incluso el Galaxy Note 20 carece de dicho tipo de pantalla, y parece que solo el Galaxy S21 Ultra tendrá un acabado Edge.
Todo esto ha dado pie a un rumor que sugiere que Samsung acabará limitando la pantalla Edge a sus smartphones más caros, y se comenta que acabará abandonándola en cuanto pueda ofrecer un valor distintivo superior e innovador (probablemente cuando pueda integrar la cámara en la pantalla. ¿Debería abandonar Samsung las pantallas Edge o creéis que son una buena idea?
