Los chicos de Benchmark han publicado una comparativa muy interesante en la que enfrentan a las cuatro generaciones de procesadores Ryzen 7 que han llegado, hasta ahora, al mercado: Ryzen 7 1700X, Ryzen 7 2700X, Ryzen 7 3700X y Ryzen 7 5800X.
Esas cuatro generaciones de procesadores mantienen la base de una arquitectura MCM, pero tienen diferencias importantes que se dejan notar claramente en el IPC y en las frecuencias máximas de trabajo que pueden alcanzar. Los cuatro chips tienen 8 núcleos y 16 hilos, pero en la comparativa funcionan a frecuencias distintas, y gracias a sus diferencias a nivel de IPC ofrecen resultados muy dispares.
El Ryzen 7 1700X se ha overclockeado hasta los 4 GHz, mientras que el Ryzen 7 2700X ha sido llevado a los 4,2 GHz. Los Ryzen 7 3700X y Ryzen 7 5800X funcionan a 4,4 GHz y 4,7 GHz, respectivamente. En todos los casos se ha utilizado una memoria DDR4 a 3.200 MHz.
Las diferencias varían en función de cada juego en concreto, y en este caso no tenemos una prueba limpia a nivel de IPC, ya que los procesadores trabajan a diferentes frecuencias, pero nos permite ver el grado de mejora que ha conseguido AMD en esas cuatro generaciones.
Los mayores saltos entre una generación y otra tuvieron lugar con Zen 2 y con Zen 3. Si comparamos el rendimiento que ofrece el Ryzen 7 1700X con el que logra el Ryzen 7 5800X vemos que AMD ha logrado casi doblar el rendimiento en algunos casos, aunque todo depende del grado de dependencia de la CPU que tenga cada juego en concreto.
Al utilizar una resolución superior a 1080p, la diferencia de rendimiento entre esos procesadores se iría reduciendo hasta quedar en un nivel mínimo al llegar a 4K. Al jugar en resoluciones tan elevadas el impacto del procesador pierde peso, y la tarjeta gráfica se convierte en el factor clave.