Hideaki Nishino, vicepresidente senior de Sony Interactive Entertainment, ha comentado que la transición de PS4 a PS5 va a ser más lenta de lo que nos habríamos podido imaginar, y es que no se limitará a un plazo de entre uno y dos años, sino que se extenderá por un total de tres años.
Esta transición tan lenta no es casualidad, y tampoco es un capricho de Sony, sino más bien algo totalmente necesario. Actualmente PS4 cuenta con una base de más de 100 millones de usuarios, lo que representa un valor enorme que Sony no quiere desaprovechar.
Con ese dato sobre la mesa la idea de extender la transición generacional hasta 2023 cobra mucho sentido, ¿pero qué supondrá esto para los jugadores? Según Sony, ventajas. Durante esos tres años se producirá el lanzamiento de títulos intergeneracionales en ambas consolas, pero también habrá exclusivas para demostrar el potencial de PS5.

En resumen, PS4 y PS4 Pro seguirán recibiendo soporte durante al menos tres años más, y durante ese periodo de tiempo seguirán contando con lanzamientos importantes (juegos triple A propios y de terceros). Para seguir motivando a los usuarios de PS4 y PS4 Pro, Sony tiene previsto mejorar la retrocompatibilidad de ambas consolas en PS5, lo que significa que dichos usuarios podrán comprar juegos con toda la tranquilidad del mundo, ya que tendrán la posibilidad de utilizarlos en PS5 cuando decidan comprar dicha consola.
Los juegos exclusivos para PS5 serán también muy importantes, ya que jugarán un papel fundamental a la hora de animar a los jugadores a comprar dicha consola.