Los sensores ToF (Time of Flight) son capaces de hacer un mapa de profundidad de las escenas gracias a su tecnología que mide el tiempo que tarda en llegar un haz infrarrojo al sensor tras rebotar en los objetos que están en su camino. Las diferencias de tiempo se traducen en mapas de profundidad que ayudan a, por ejemplo, calcular las máscaras que se emplean en los modos retrato.
El nuevo sensor ISOCELL Vizion 33D de Samsung supone una mejora en este campo, con capacidad para trackear objetos entre 20 cm y 5 metros con resolución de 10 o 12 bits y hasta 120 fps. Requiere 200 mW de potencia en usos puntuales y 400 mW para tracking continuo en aplicaciones de, por ejemplo, realidad aumentada.
La tecnología Deep Tech Isolation es parte del sensor ISOCELL y reduce la interferencia en la medición de píxeles, lo cual mejora la capacidad para separar al sujeto del fondo. Este sensor puede usarse para ID facial. De momento es Sony la que vende más sensores ToF con un 50% de cuota de mercado. Los iPhone e iPads llevan sensores Sony sin ir más lejos.

