Phil Spencer confirmó recientemente que la resolución 8K es algo que todavía está muy lejos en el mundo del gaming, y tiene toda la razón, ya que Xbox Series X y PS5 podrían tener problemas para llegar a ser unas auténticas consolas 4K, así que tenemos por delante una generación completa de resoluciones 1440p-4K con los clásicos recursos de reescalado y resolución dinámica que serán clave en muchos casos.
El almacenamiento será otro de los aspectos más importantes de las consolas de nueva generación. Tanto PS5 como Xbox Series X van a utilizar un SSD de alto rendimiento con una capacidad de 825 GB y de 1 TB, respectivamente, pero podremos ampliarlos. En el caso de PS5, podremos instalar un SSD PCIE NVME directamente en una ranura dedicada, mientras que Xbox Series X utilizará tarjetas de expansión.
Está claro que el sistema que utiliza Xbox Series X es más cómodo, pero también más caro. Una tarjeta de 1 TB tendrá un precio de 229 dólares, una cifra que supera el precio de un SSD PCIE NVME equivalente, aunque según una reciente entrevista, que podéis encontrar en el vídeo adjunto, podremos comprar tarjetas más económicas y con un tamaño inferior.
Todavía no se han concretado las capacidades que habrá disponibles, pero todo parece indicar que será posible comprar tarjetas de expansión con capacidades de 512 GB, 1 TB y 2 TB. La tarjeta de 2 TB podría acabar costando casi lo mismo que una Xbox Series X si el precio escala de forma lineal, ya que rondaría los 458 dólares.
Para evitar inconsistencias y problemas de rendimiento, todas las tarjetas de expansión tienen que funcionar a 2,4 GB/s, con independencia de su capacidad total de almacenamiento.