Tiger Lake está a punto de desembarcar en forma de portátiles de todos los fabricantes más relevantes del mercado y una de sus mejoras está en los gráficos integrados, que mejoran entre un 60% y un 90% los resultados de las Iris Plus G7.
De todos modos, los benchmarks no los son todo. En los juegos de la vida real, parece ser que se aprecian artefactos de imagen y otras incidencias de índole visual que tienen su origen en los controladores gráficos. Es cierto que el controlador que está circulando ahora mismo para reviews es aún prematuro, pero ante lo que se ha podido ver, son controladores que tienen que mejorar bastante.

Por ejemplo, en juegos como The Division 2 hay problemas de carga de texturas. En Doom Eternal los colores de algunas texturas no se cargan correctamente. En Shadow of the Tomb Raider algunos ajustes del juego hacen que se cuelgue. En Horizon Zero Dawn el juego también se cuelga. En Hunt Showdows también hay problemas con los ajustes gráficos. Apex Legends muestra tasas de frames muy bajas en los primeros minutos de juego,
La Iris Xe G7 puede ser muy rápida, pero tiene que se también tiene que tener un funcionamiento estable e impecable. Y de ese apartado depende que se pueda jugar de un modo satisfactorio con portátiles Tiger Lake. De momento a Intel se le acaba el tiempo para poner a punto a su procesador de 11th Gen.