La Radeon VII tuvo un final abrupto. Esta tarjeta gráfica de AMD llegó como un intento de responder a NVIDIA en la gama alta, de hacer frente a las RTX 2080 y GTX 1080 Ti, pero al final no obtuvo el resultado esperado.
En algunos juegos la Radeon VII lograba superar incluso a la RTX 2080, pero en la mayoría de los casos quedaba por detrás de aquélla, y tampoco lograba vencer a la GTX 1080 Ti. Esta realidad, unida a su elevado precio, a una oferta muy baja y a unos precios demasiado elevados, hizo que esta tarjeta gráfica quedase más como una anécdota que como un producto verdaderamente competitivo.
La Radeon VII utilizaba una revisión de la arquitectura Vega y estaba fabricada en proceso de 7 nm. AMD redujo el conteo de shaders a 3.840, pero afinó las frecuencias de trabajo para alcanzar un nivel que no había sido posible con dicha arquitectura hasta ese momento. Esto permitió aumentar el rendimiento y crear una tarjeta gráfica de gama alta, pero no era competitiva en relación precio-rendimiento por el alto coste de fabricación que representaban sus 16 GB de memoria HBM2.
Hardware Unboxed ha publicado una comparativa actualizada en la que analizan el rendimiento que es capaz de ofrecer actualmente la Radeon VII, y la comparan con las RTX 2080 y GTX 1080 Ti, sus dos rivales directos.
La conclusión es que la Radeon VII no ha envejecido del todo bien, y sigue estando por debajo de las GTX 1080 Ti y RTX 2080, aunque logra algunos resultados muy interesantes en ciertos juegos. Por ejemplo, en Doom Eternal con resolución 4K se impone a ambas tarjetas gráficas.