Microsoft ha diseñado Xbox Series X apostando por la potencia. Si la cosa no cambia, y no parece que vaya a ser así, será la consola más potente de la nueva generación, y por un margen bastante amplio, ya que su GPU tiene 3.328 shaders, mientras que PS5 apenas suma 2.304 shaders.
No hace falta entrar en comparaciones complejas para entender que una diferencia tan grande de shaders es más que suficiente para diferenciar a una GPU de gama alta de una de gama media, y es que hablamos de más de 1.000 shaders de diferencia. Esto también quiere decir que Xbox Series X tendrá más unidades de textura, más unidades de rasterizado y más hardware dedicado a acelerar trazado de rayos, ya que éste se integra en las unidades de textura, tal y como confirmó Microsoft al desgranar el SoC de su nueva consola.
Microsoft ha sido muy transparente en todo lo relacionado con la arquitectura y el rendimiento de su consola de nueva generación, una estrategia que ha reforzado tras ver que tomó una decisión acertada, y que Xbox Series X es más potente que PS5, aunque al final una consola se define por sus juegos, y en este sentido Sony parte, de momento, con ventaja.
Toda esa transparencia queda, sin embargo, a oscuras cuando hablamos del precio de venta. Ni Sony ni Microsoft se han atrevido todavía a confirmar el precio de venta de sus consolas de nueva generación, y parece que no tienen prisa por hacerlo. Microsoft ha dicho claramente que darán el precio de Xbox Series X "cuando estén listos".
Varias fuentes comentaron que Microsoft está esperando a que Sony anuncie primero el precio de PS5, y que lo utilizarán como guía para fijar el precio de Xbox Series X. Se rumorea que los de Redmond están dispuestos a perder dinero con cada consola vendida para poner las cosas más difíciles a Sony.
