El mundo de los semiconductores se ha convertido en un sector cada vez más competitivo. No podemos decir que en él hayan muchos jugadores, ya que por su complejidad y requisitos a nivel de inversión y de experiencia no está al alcance de cualquiera, pero los grandes del sector libran una lucha encarnizada por liderarlo.

TSMC, por ejemplo, se mantiene como una de las compañías más importantes gracias a sus avances en procesos de fabricación de última generación, y también gracias a sus buenas tasas de producción en otros procesos menos avanzados que ya han sido totalmente madurados. Ahora mismo la compañía se encuentra afrontando la transición a los 5 nm, y está preparada para llegar a los 2 nm en los próximos años.
Samsung es otro de los grandes del sector, y lo mismo podemos decir de Intel. El gigante del chip arrastra una racha complicada por su estancamiento en el proceso de 14 nm, algo que ha sido consecuencia de un enfoque erróneo para transicionar al proceso de 10 nm. La propia Intel reconoció en su momento que subestimaron la complejidad del salto a dicho proceso, y que no les ocurrirá lo mismo con los 7 nm.
La reducción de procesos de fabricación implica un desafío importante, ya que los transistores se vuelven cada vez más pequeños y las fugas eléctricas son cada vez más difíciles de controlar. Para paliar esta realidad Intel quiere recurrir a nanocables y nanocintas de carbono, dos tecnologías que ayudarán a reducir ese problema y que Intel espera tener listas en un plazo de cinco años.