El auge de los SSDs es incuestionable. Este tipo de unidades de almacenamiento ofrece un alto nivel de rendimiento y tiene, a su vez, otras ventajas importantes frente a los discos duros convencionales, como por ejemplo el consumo energético, la resistencia a las vibraciones y los tiempos de acceso.
Con el paso del tiempo el coste por gigabyte también se ha reducido de forma considerable, lo que los ha colocado en una posición cada vez más competitiva con los HDD, aunque todavía no han llegado a un nivel lo bastante bueno como para llegar a desplazarlos por completo.
La unidad HDD que ha presentado WD dentro de su serie Gold es un claro ejemplo de esa realidad, ya que ofrece una capacidad de almacenamiento de 18 TB, una cifra enorme que viene acompañada, sin embargo, de un precio bastante razonable, 685 euros.
Un HDD de 18 TB con un precio de 685 euros es razonable y sirve, además, como ejemplo para ilustrar lo que hemos dicho sobre la relación coste por gigabyte que ofrecen los SSDs y los discos duros. Sin ir más lejos el Kingston DC1000 de 7,68 TB que fue anunciado recientemente tiene menos de la mitad de la capacidad máxima del nuevo modelo de WD, pero costará unos 2.000 euros, es decir, costará tres veces más.

Esa diferencia de precio, a pesar de la diferencia de capacidad de almacenamiento, tiene una justificación, y es que como hemos dicho el rendimiento, los tiempos de acceso y las prestaciones de ambas unidades son muy diferentes. El SSD ofrece un rendimiento muy superior.
El WD Gold de 18 TB tiene una velocidad de 7.200 RPM, utiliza sellado de helio, y ofrece un rendimiento estable y predecible en lectura y escritura aleatoria. Su vida útil es de 2,5 millones de horas.