Los televisores están adoptando roles cada vez más amplios. Ya no solo sirven para ver la tele, sino que también hacen las veces de monitores para jugar o de pantallas de cine para ver películas en streaming, o las que tengamos en soportes físicos como Blu-Ray o discos externos. Samsung, siguiendo esta tendencia, está optimizando sus televisores QLED de 2019 y posteriores para potenciar la experiencia gaming.
Las consolas empiezan a hacer un uso generalizado de tecnologías de sincronización adaptativa (Adaptive Sync) o mejoras de imagen como HDR y los televisores tienen que estar a la altura de los títulos que lleven esas mejoras o del hardware que permite mostrar los frames en pantalla justamente cuando se acaban de procesar en el búfer de frames.
Por lo pronto, Samsung habla de mejoras en sus televisores como resoluciones de hasta 4K a 120Hz mediante conexiones HDMI 2.1. También habla de compatibilidad con freeSync Premium para minimizar los artefactos visuales. La latencia se reduce hasta los 9 ms y la tecnología Game Motion Plus minimiza el efecto de "blur" y halo. También está disponible el modo Game Auto y Dynamic Black EQ para mejorar la visibilidad de objetos en escenas oscuras sin perjudicar el contraste, así como sonido inmersivo con tecnologías de seguimiento de objetos.
También se menciona Multi-View, que es un PiP en el que se pueden mostrar dos juegos en pantalla. En conjunto, tenemos un repertorio notable de tecnologías para el gaming.
