El culebrón de TSMC y EE.UU. parece que va camino a resolverse. El pasado miércoles 13 de mayo se comentaba que TSMC estaba sufriendo las presiones de la administración Trump para construir una factoría de chips en terreno americano. Uno de los argumentos del interés del gobierno de EE.UU. es que de esta forma podían ejercer una mayor supervisión sobre la factoría y realizar pedidos para aplicaciones militares con la seguridad de no comprar productos con puertas traseras, o por lo menos serían menos evidentes.

Por lo visto, el Gobierno de EE.UU. también habría mantenido conversaciones con Intel para que dedicara más factorías en su país, y todo ello tiene raíz en crisis como la del Covid-19, que demuestran la dependencia de otros países para que no paren sus propias empresas.
Sin embargo, la respuesta de TSMC era que no tenía planes para dicha fabricación en terreno americando: TSMC hizo un comunicado diciendo que no habían cedido a las presiones de EE.UU. y que no montarían un factoría allí, y que si algún día lo hacían sería porque el consumidor lo quería, no porque lo quisiera el gobierno de ese país. Además de comentar que es más cómodo trabajar por el mercado doméstico o empresarial que para un gobierno que te obligará a pasar controles de seguridad.
Sin embargo, apenas dos días después, el viernes 15 de mayo TSMC anunciaba que abriría una factoría en terreno americano, concretamente en el estado de Arizona y que empezaría con la fabricación de chips con un proceso de fabricación de 5nm. Indican que aparentemente el gobierno de EE.UU. habría convencido y no coaxionado a TSMC para que se decidiera a crear esta nueva instalación.

A partir del viernes y siguientes noticias no hay mención al ejército del EE.UU.
En el comunicado oficial TSMC dio algunas cifras como que empezarían su creación en 2021 para tenerla en plena producción en el año 2024. Dicha factoría daría trabajo a 1.600 trabajadores, y tendría una capacidad de 20.000 obleas al mes, una cifra relativamente pequeña para TSMC puesto que la mayoría de sus factorías entregan entre 100.000 y 150.0000 obleas mensuales.
Nos comentan que en Arizona ya están establecidas importantes compañías tecnológicas como Intel, Raytheon, Microchip, ON Semiconductor, VLSI, Freescale, NXP, STMicroelectronics, Honeywell, Marvel, Amkor, Philips, y Western Digital, por lo que la llegada de TSMC ayudaría a mejorar su tejido industrial e incluso dar producción de proximidad a algunos de esos fabricantes cambiando el econsistema y haciendo EE.UU. un poco más autosuficiente y parece que podría ser el reclamo para que más compañías tecnológicas como las que pertenecen al OSAT (Outsourced Semiconductor Assembly and Test) se animen a pisar suelo americano.
En fin, parece que la administración Trump esta vez se ha salido con la suya, pero dudamos que el consumidor final note algún cambio, aunque el gobierno de EE.UU. asegura que en otra crisis global menos trabajadores irán al paro, y que los consumidores americanos no tendrán problemas para comprar productos tecnológicos, que han escaseado en las últimas semanas.