La emulación de sistemas es una tarea muy compleja, sobre todo cuando nos movemos en plataformas muy distintas que utilizan hardware basado en arquitecturas diferentes y software muy especializado.
Un buen ejemplo lo tenemos en las consolas. Emular una consola puede ser una tarea titánica. De hecho, PS3 ha necesitado de un enorme esfuerzo por parte de la comunidad que ha trabajado en varios proyectos relacionados con la emulación de juegos de aquélla, y lo mismo ha ocurrido con Xbox 360.
Yuzu, el emulador de Nintendo Switch, ha pasado por varias fases de desarrollo y se encuentra ahora mismo en una etapa bastante avanzada, tanto que es capaz de aprovechar procesadores multinúcleo y ofrece un buen rendimiento incluso en procesadores relativamente antiguos, como el Core i5 4690K.
La emulación tiene una fuerte dependencia de la CPU, pero normalmente tira más de IPC y de rendimiento bruto en monohilo que de rendimiento multihilo. Por ello, este avance en Yuzu es tan importante, y como se puede ver en el vídeo adjunto la mejora de rendimiento que permite es muy marcada.
Emular sistemas ha sido una práctica muy común durante las últimas décadas, aunque es cierto que se mantiene un cierto halo de "alegalidad" alrededor de esta práctica. Emular una plataforma no es, en sí mismo ilegal, pero algunas compañías no permiten utilizar juegos fuera de sus sistemas aunque compremos el juego y tengamos, por ello, el derecho a utilizarlo.