Final Fantasy VII Remake ya está disponible para PS4 y PS4 Pro, y los chicos de DigitalFoundry han publicado un análisis técnico en el que podemos ver todas las claves de lo nuevo de Square Enix.
La calidad gráfica que ha conseguido Square Enix en Final Fantasy VII Remake ha sido excelente, y eso que el hardware de PS4 y PS4 Pro está "obsoleto". Para conseguir ese nivel han tenido que optimizar al máximo, bloquear a 30 fotogramas por segundo y hacer algunos sacrificios importantes.
Final Fantasy VII Remake utiliza el motor gráfico Unreal Engine 4, y aunque es un motor gráfico maduro que ha sido bien exprimido en este título el resultado final no es perfecto. Se aprecian problemas importantes con las texturas (algunas son de baja calidad) y de popping.
La resolución del juego en PS4 es de 1.920 x 1.080 píxeles, pero funciona de forma dinámica, lo que significa que se reduce en función de la carga gráfica para mantener 30 FPS. En PS4 Pro el juego renderiza en 1620p, pero también utiliza resolución dinámica para no bajar de 30 FPS.
A pesar de todo el rendimiento que consiguen ambas consolas es estable y la experiencia es buena. La calidad gráfica es excelente, a pesar de esas carencias y de la pérdida de definición de algunas escenas por el escalado de la resolución, de hecho sorprende lo que ha podido hacer Square Enix con el modesto hardware de PS4.