Intel presentó ayer sus nuevos procesadores Comet Lake para portátiles, una nueva arquitectura que da forma a los procesadores Core de décima generación y que representa una evolución menor de la serie Coffee Lake Refresh.
Todos los procesadores de esta nueva generación han sido listados con un TDP de 45 vatios, un valor que indica el sistema de disipación necesario para un funcionamiento estándar a frecuencias base, pero los valores que alcanzan estos nuevos chips trabajando en modo turbo son muy superiores.
El Core i9 10980HK, que tiene ocho núcleos y dieciséis hilos, funciona a 2,4 GHz en modo base pero puede alcanzar los 5,3 GHz en modo turbo (con un núcleo activo). Precisamente ese escalado de frecuencias que permite el modo turbo es fundamental para que los procesadores Core liberen todo su potencial trabajando con aplicaciones exigentes, y afecta al consumo y a las temperaturas de trabajo.
En el caso del Core i9 10980HK el consumo se dispara hasta los 135 vatios cuando el chip trabaja a toda potencia. Es un consumo elevado, aunque no tenemos nada de lo que preocuparnos, ya que los fabricantes de portátiles son conscientes de las diferencias que existen entre el TDP estándar (PL1) y el TDP en modo turbo (PL2), y habrán diseñado sus nuevos portátiles con sistemas de refrigeración mejorados que les permitan mantener las temperaturas bajo control.
Como nota curiosa el consumo del Core i9 10980HK es más alto que el del Ryzen 9 3950X utilizado en el portátil CLEVO NH55AC, que registra un consumo medio de 75 vatios. Este procesador cuenta con 16 núcleos y 32 hilos, aunque su frecuencias de trabajo rondan los 3,5 GHz en modo turbo (en la versión para dicho portátil).