El procesador determina en gran medida el rendimiento que tendremos en juegos. Es fundamental buscar un equilibrio entre este componente y la tarjeta gráfica que vamos a utilizar, algo que en ocasiones puede ser complicado, sobre todo ahora que tenemos una gran cantidad de procesadores distintos y que cada vez más juegos han dejado de priorizar el IPC y las frecuencias para utilizar más núcleos-hilos.
Ahora mismo contar con un procesador de seis núcleos nos permite llegar al nivel óptimo para jugar con garantías a cualquier título actual, siempre que su IPC sea bueno y que sus frecuencias de trabajo no sean demasiado bajas. Sin embargo, contar con un procesador más potente nos ayudará a lograr una mayor tasa de FPS en resoluciones relativamente bajas, como 1080p e inferiores. A menor resolución mayor peso tiene la CPU, eso está claro.
Para ilustrar este tema y sacar una conclusión útil SkuezTech ha publicado una comparativa en la que analizan si un Core i5 9400F hace cuello de botella a una RTX 2080 Ti. Para ello lo comparan con un Core i9 9900K.
La resolución utilizada es 1080p y sí, el Core i9 9900K consigue una tasa mayor de fotogramas por segundo con la RTX 2080 Ti, pero esto no se debe a que tenga 8 núcleos y 16 hilos frente a los 6 núcleos y 6 hilos del Core i5 9400F, sino que está relacionado con las mayores frecuencias de trabajo que alcanza el Core i9 9900K, ya que este tiene un modo turbo que escala hasta los 4,7 GHz con todos los núcleos activos, mientras que el Core i5 9400F ronda los 3,9 GHz con modo turbo utilizando todos sus núcleos. Es una diferencia importante, aunque esa distancia se reduciría en 1440p y sería mínima en 4K.