Benchmark ha publicado una comparativa muy interesante en la que analizan el rendimiento que ofrece un Core i9-9900K funcionando a 2 GHz, 3 GHz, 4 GHz y 5 GHz en juegos actuales. Esta prueba tiene como objetivo valorar el impacto de la frecuencia de reloj y ver dónde está el mínimo óptimo.
El Core i9-9900K es un procesador de alto rendimiento con 8 núcleos y 16 hilos que cuenta con un IPC muy elevado, así que el impacto de las diferentes frecuencias se podrá medir de una forma bastante realista y hará que la comparativa sea muy interesante y tenga un gran valor.
Las diferencias varían en función de cada juego y es normal, ya que no todos tienen la misma dependencia de la CPU, pero en general tenemos dos grandes saltos que hay que valorar. El primero se produce al pasar de 2 GHz a 3 GHz, una franja en la que vemos un aumento enorme del rendimiento.
Esto nos confirma que bajar de los 3 GHz equivale a un rendimiento no óptimo por muy alto que sea el IPC del procesador y por muchos núcleos que tenga. El siguiente salto lo tenemos al pasar de 3 GHz a 4 GHz, donde encontramos también una mejora de rendimiento muy grande, aunque menos marcada que la anterior.
Finalmente al pasar de 4 GHz a 5 GHz tenemos una mejora de rendimiento menor, lo que nos lleva a la conclusión de que a partir de los 4 GHz nos movemos en un nivel óptimo si nuestro procesador cumple con el número de núcleos recomendados y tiene un alto IPC.