Cuando Sony presentó de forma oficial el hardware de PS5 nos dejó con una presentación que parecía estar a medias. Faltaban cosas, y las frecuencias de trabajo de sus principales componentes fueron confirmadas únicamente en sus picos máximos, en su mejor escenario posible.
Varios expertos han confirmado que PS5 no será capaz de mantener de forma estable los 2,23 GHz en la GPU, y que la CPU podría acabar bajando también de esos 3,5 GHz. Al final Sony ha dado forma a un hardware que obliga a los desarrolladores a elegir y que parece añadir, de forma innecesaria, un toque importante de complejidad.
A pesar de todo, y de lo claros que son los números, algunos desarrolladores han dicho que Sony ha creado una consola "superior" a Xbox Series X, mientras que otros, con una visión más ajustada a la realidad, sostienen todo lo contrario. La GPU de Xbox One S tiene una frecuencia mayor que la de PS4, pero esta última es superior porque tiene una memoria más rápida y más shaders, unidades de texturizado y de rasterizado. Lo mismo debería ocurrir, por simple lógica, con Xbox Series X y PS5.
Un ex-desarrollador de PlayStation ha confirmado que ha escuchado entre sus colegas de profesión una opinión universal a favor de Xbox Series X, es decir, creen que dicha consola es más potente, y que la diferencia que presenta frente a PS5 es "chocante".
Esto no quiere decir que PS5 no vaya a tener grandes juegos o que no merezca la pena, va a ser una consola de nueva generación con títulos muy buenos y con un apoyo pleno por parte de la comunidad de desarrolladores, pero inferior en potencia bruta a Xbox Series X.