Ayer conocimos por fin las especificaciones finales de Xbox Series X, la consola de nueva generación de Microsoft, y al final se han cumplido prácticamente todas las previsiones y rumores que habíamos visto.
La consola cuenta con una CPU Zen 2 de 8 núcleos y 16 hilos, tiene 16 GB de memoria GDDR6 unificada y una gráfica RDNA 2 con 3.352 shaders que supera los 12 TFLOPs de potencia, aunque gracias a su hardware dedicado para acelerar trazado de rayos es capaz de alcanzar los 25 TFLOPs cuando trabaja con dicha tecnología.
Se ha generado mucha expectación alrededor de la nueva consola de Microsoft por los buenos números que ha presentado la compañía sobre el papel, pero habrá que ver en qué se convierten todas esas características cuando tenga que mover juegos de nueva generación con trazado de rayos activo.
La optimización jugará un papel fundamental y volverá a estar a favor de las consolas, pero no debemos dejarnos llevar tanto por el entusiasmo de los números. Es mejor adoptar una postura más realista y ver antes de creer (recordad lo ocurrido con Xbox One X).

Microsoft ha confirmado, por otro lado, que DirectStorage llegará a PC a través de DirectX 12, una buena noticia ya que dicha tecnología, que estará presente en Xbox Series X, permitirá mejorar el rendimiento en I/O. También sabemos que el mando de Xbox Series X será compatible con Windows 10.
El precio de Xbox Series X no ha trascendido, y tampoco tenemos datos reales sobre su rendimiento efectivo con trazado de rayos, así que solo podemos esperar.