A Intel le cuesta reconocer públicamente que el proceso de 10 nm ha sido un "fracaso". La compañía ha asumido que no será tan bueno como los otros procesos que han lanzado anteriormente, pero esa afirmación es un eufemismo con el que disimulan un cúmulo de errores constantes que todavía hoy le están pasando factura.
El salto a los 10 nm debía llegar tras el lanzamiento de los procesadores Skylake, es decir, se esperaba para 2017, pero Intel tuvo que reutilizar el proceso de 14 nm y acompañarlo de un "+" para diferenciarlo del "tock" que dio Skylake. A partir de entonces los retrasos se han mantenido como una constante que acumula ya casi cuatro años.
Es verdad que Intel ha lanzado la serie Ice Lake en 10 nm, pero limitada a las series de bajo consumo y con una disponibilidad muy baja. No ha lanzado procesadores de alto rendimiento en 10 nm, y al paso que vamos puede que estos nunca lleguen, ya que la última hoja de ruta que nos han dejado numerosas filtraciones apuntan al lanzamiento de Comet Lake S, en 14 nm++, para abril de este año, y a Rocket Lake S, que será una adaptación de los núcleos Willow Cove al proceso de 14 nm+++, y que llegarán en 2021.
Un nuevo rumor surgido de fuentes taiwanesas asegura que Intel abandonará su propio proceso de 10 nm tras la llegada de las gráficas Xe DG1 y que optará por producir sus próximas GPUs en los procesos de 6 nm y 3 nm de TSMC.
Si esto se confirma podríamos estar ante otro claro indicio de lo que es un secreto a voces, que el proceso de 10 nm ha sido un fracaso que ya no tiene solución posible, y que Intel debería preparar el salto a los 7 nm a paso acelerado.
