La presentación del Motorola Razr 2019 generó una gran expectación por su idea de rescatar uno de los diseños más icónicos de la compañía, y adaptarlo a los nuevos tiempos gracias a la utilización de una pantalla flexible.
Los resultados que consiguió Motorola con el Razr 2019 no fueron todo lo buenos que cabía esperar. Este terminal tiene una buena calidad de construcción y su diseño es realmente bonito, pero tiene los problemas clásicos que hemos visto en los smartphones flexibles de primera generación: es muy frágil.
Para intentar reducir los problemas entre sus usuarios la propia Motorola dijo que el Razr 2019 tiene que ser tratado con cuidado, y que si este terminal muestra pequeñas deformaciones en la pantalla debido al uso continuado no tenemos nada de lo que preocuparnos, "es normal".
Hay que reconocer el valor que han tenido los grandes del sector smartphone con la primera generación de smartphones flexibles. Sin este primer impulso no podíamos ver nuevos modelos que mejoren las carencias de los anteriores, pero está claro que todavía hay muchas cosas que mejorar.
El despiece del Motorola Razr 2019 confirma esa idea, ya que muestra que este terminal es prácticamente imposible de reparar. Todo el proceso resulta extremadamente complicado, como podemos ver en el vídeo, aunque es posible volver a montarlo manteniendo su funcionalidad al completo.