Ha tardado casi cuatro años y medio, pero Microsoft por fin ha cumplido su objetivo de alcanzar los 1.000 millones de instalaciones con Windows 10, un sistema operativo que estuvo rodeado, desde su lanzamiento, de una fuerte polémica por el tema de las actualizaciones "forzadas" y el "obtén Windows 10 gratis".
Windows 10 no tuvo una buena acogida, pero su recepción tampoco llegó a ser tan mala como la de Windows 8. Poco a poco Microsoft ha sabido corregir los problemas más importantes que presentaba dicho sistema operativo, y al final ha logrado convertirlo en una buena opción para cualquier tipo de usuario.
Ofrecer Windows 10 como una actualización gratuita para los usuarios de Windows 8.1 y Windows 7 fue también un movimiento acertado por parte de Microsoft. La compañía de Redmond sabía que los usuarios de Windows 7 y Windows 8.1 no se iban a sentir motivados a gastar más de 100 euros para comprar Windows 10, y por ello decidió ofrecerles la posibilidad de actualizar a dicho sistema operativo sin coste.
Su objetivo era acelerar al máximo la transición a Windows 10 para alcanzar la meta de los 1.000 millones de instalaciones en un plazo de dos años, pero al final no ha sido posible. Yusuf Mehdi, vicepresidente corporativo de Vida Moderna, Búsquedas y Dispositivos de Microsoft ha confirmado que han logrado alcanzar esa cifra, y que han tardado casi cuatro años y medio.
El último sistema operativo de Microsoft que queda en el mercado bajo el modelo de negocio de producto es Windows 8, ya que Windows 7 quedó sin soporte oficial el pasado 14 de enero. Windows 10 acabará quedando como el único sistema operativo de Microsoft, y mantendrá el enfoque de la compañía centrado alrededor del modelo de servicio.
