El lanzamiento de los procesadores Intel Comet Lake-S se ha visto fuertemente retrasado, aunque gracias a varias filtraciones tenemos claros los modelos que podría presentar el gigante del chip.
Una de las principales razones por las que la compañía de Santa Clara ha tenido que retrasar el lanzamiento de estos nuevos procesadores ha sido, según varias fuentes, el alto consumo de sus modelos más potentes, que ha obligado a retocar el diseño y los componentes de las placas base tope de gama.
El Core i9-10900K tiene un TDP de 125 vatios, pero funcionando a plena carga y con una frecuencia de 5 GHz el consumo de este procesador alcanza picos cercanos a los 290 vatios. Ese elevado consumo ha obligado a los principales fabricantes de placas base a retocar el sistema VRM (alimentación del procesador), y por ello Intel no ha tenido más remedio que posponer el lanzamiento de los procesadores Comet Lake-S.
Las primeras placas base con chipset Z490 llegarán en mayo, así que la presentación de los nuevos procesadores Comet Lake-S podría tener lugar un poco antes, quizá a finales de abril. El coste de esas nuevas placas base será ligeramente mayor de lo que esperábamos, debido al coste añadido que representa el nuevo VRM.
Con los procesadores Intel Comet Lake-S se mantiene el proceso de fabricación de 14 nm++. No ofrecerán una mejora en términos de IPC, pero su rendimiento bruto será mayor gracias a una subida de las frecuencias de trabajo y a un incremento del número de núcleos e hilos en los modelos superiores, que pasarán a contar con hasta 10 núcleos y 20 hilos.
