Los legisladores de la Unión Europea quieren que todos los smartphones utilicen el mismo conector en sus cargadores, una decisión que tendría efectos positivos para el usuario, ya que podría aprovechar el cargado que utiliza con su smartphone actual y utilizarlo sin problemas con un modelo de otro fabricante, pero que no gusta nada a Apple.
La compañía que dirige Tim Cook ha dicho claramente que una medida de este tipo "frenaría la innovación", y que por eso acabaría siendo perjudicial para el sector y para los propios usuarios, pero sus declaraciones no tienen demasiado sentido. Trabajar alrededor de un único conector no tiene por qué limitar la innovación, de hecho podría potenciarla al facilitar el desarrollo de avances comunes entre los distintos fabricantes.
Apple utiliza en sus smartphones (y en otros dispositivos móviles) el conector Lightning en lugar del USB Type-C, presente en la mayoría de los terminales y dispositivos móviles actuales. La compañía de la manzana va contracorriente y obtiene una gran cantidad de ingresos a través de su negocio de cables y adaptadores de carga propietarios, así que es normal que no le guste la idea de tener que adaptarse a un estándar común.
Está claro que Apple no quiere que "le toquen el bolsillo", pero la realidad es que el uso de un estándar propietario hace que cuando un usuario cambia de un iPhone a un terminal Android el cargador del primero ya no sirva, y lo mismo ocurre a la inversa. Esto contribuye a generar basura electrónica y representa un gasto innecesario.
Si Europa decide imponer un estándar único, Apple no tendría más remedio que pasar por el aro, aunque siempre podría optar por mantener su política de certificaciones originales para limitar de alguna forma la comercialización de cargadores para sus dispositivos y reducir la pérdida de ingresos.
